No hay nadie.
Nadie en las avenidas de la luz.
Siembra de ceniza en la mañana.
Altivas las sombras instauran su reinado.
Se han marchado los vencejos.
Cuervos triunfantes asesinan el paisaje.
¡Qué gran victoria para los alabarderos!...
Las sentencias disparatan la libertad
ametrallando la palabra
vencida bajo un alud de chorreante olvido.
sábado, 26 de septiembre de 2009
martes, 22 de septiembre de 2009
Los Elegidos.
Muy aburridamente, Ellos, los falsos Dioses,
Dictan sentencia, exhalan dicterios.
Lumbreras del vacuo pensamiento
Alzacuellos y progresistas
En éxtasis asistimos, infelices mortales
Al santo advenimiento de la regla de oro;
El nuevo canon, el orden a respetar.
Bostezan mientras discursean, patentes conocedores
De la bula emitida por nosotros, oh pueblo fiel;
Pertrechados del orgasmo que produce saber
Cómo cualquiera de sus necedades será aplaudida
Sin tasa alguna; con tal de permanecer en la consideración
De los Elegidos.
Dictan sentencia, exhalan dicterios.
Lumbreras del vacuo pensamiento
Alzacuellos y progresistas
En éxtasis asistimos, infelices mortales
Al santo advenimiento de la regla de oro;
El nuevo canon, el orden a respetar.
Bostezan mientras discursean, patentes conocedores
De la bula emitida por nosotros, oh pueblo fiel;
Pertrechados del orgasmo que produce saber
Cómo cualquiera de sus necedades será aplaudida
Sin tasa alguna; con tal de permanecer en la consideración
De los Elegidos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

