jueves, 12 de julio de 2012

Para Vivir aquí.


Se fue construyendo lentamente en un julio de fuego. Entre tazas de café y pinchos de tortilla. Entre cerveza helada y madrugones. Entre bolsas, paquetes, cajas y muebles por colocar.

Se fue abriendo paso y camino con cada cuadro colgado, cada objeto situado, cada figura instalada.
El primer cuadro dio galanura a una pared antes vacía, el primer libro ocupó su lugar, triunfante, los primeros platos de la vajilla se acomodaron entre suspiros de alivio.
Fue creciendo día a día; luces, lámparas, mesas, sillas, la cama, mesa camilla…como un jardín donde se fueran plantando flores y adornando arriates; como si se regara de agua para la simiente.
Y un día, el sol  entró por los amplios ventanales y bendijo cada una de las estancias de mi Casa. Ya era un hogar.