...Y de la fotografía amarilla que sacude el tiempo
Has venido a convertirte en esto...
¿Quién eras tú, bajo la hiedra cobijada,
Con esos botines que no favorecen nada,
Con esos dos muñecos que abrazas,
Con esa mirada inocente de las madrugadas?...
¿Quién eras tú, mirando a quien te fotografía,
Desconociendo que un día la ausencia
Sería ese patio de entonces bajo el sol del verano,
Que nadie te llevaría de la mano
Que no habría ya ninguna presencia
Bajo la claridad solar del día?...
¿Quién eras tú?...aunque la pregunta verdadera,
Esa que no tiene respuesta,
No es quién eras,
Es una apuesta:
¿Quién serías?...
miércoles, 6 de octubre de 2010
domingo, 26 de septiembre de 2010
Mañana de Otoño
Y entonces, tan sencillamente decirse como pájaro
En otoño de aire ligero y esquivo; no darse
A la artificial mentira de bosques inexistentes,
Ni explicar extrañas visiones en la niebla del Tiempo;
Ah, no, todo más pequeño, más nimio, más leve;
Como si un tica-tac fuera el culpable del poema;
Mientras miramos el mediodía crecer hacia la luz,
La luz serena de la mañana que nace para nosotros,
Y regresan las palabras ya acostumbradas a la cita.
En otoño de aire ligero y esquivo; no darse
A la artificial mentira de bosques inexistentes,
Ni explicar extrañas visiones en la niebla del Tiempo;
Ah, no, todo más pequeño, más nimio, más leve;
Como si un tica-tac fuera el culpable del poema;
Mientras miramos el mediodía crecer hacia la luz,
La luz serena de la mañana que nace para nosotros,
Y regresan las palabras ya acostumbradas a la cita.
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