No me pidieran lunas bajo los campos de niebla;
Allí, cuando los lagos traían la voz de los ahogados,
Cuando los bosques erguían lodos para la muerte,
Cuando cielos plomizos y bajos dolían sin más.
No me pidieran lunas cuando las raíces se pudrían
Cuando los árboles luchaban por crecer a pesar de los reptiles,
Cuando todo era sombra entre aulagas sin dueño heridas
Y los cristales rajaban mis manos entre carcajadas.
Para vivirme de frente que no me pidieran lunas;
Porque mis diecisiete años solo tenían ausencia.
Y desde entonces sé cómo es el color de la tristeza,
Cuántos ataúdes caben en una tarde que se marcha,
Dónde reside el infierno de las miradas esquivas,
Cada uno de los exactos momentos en los que me fusilaban.
No. Que no me pidieran lunas entonces; y que cuando me nombren
Recuerden que vengo de todos los silencios y que a través de ellos
Nací a la alegría sin una sola sonrisa de los Otros.
Encontrándola, sí, encontrándola sin la quemadura de la risa,
Sin la mano que dice acompañar y mata la esperanza,
Sin el reflejo del deseo encubierto de salvarme para ellos,
Sin la fe que quisieron para mí mientras me hundían en la arena.
Y a pesar de todo, sí, la Alegría, el júbilo de ser, en vertical,
Alta de cielos que solo son míos, luz que expando,
Alba solar para cantar esta Vida; esta vida que es río,
Esta vida pequeña que se levanta y mira, y asiente, y afirma,
A pesar de las lunas regaladas como dádiva siniestra,
A pesar de las bocas abiertas en asombro perpetuo.
A pesar de todo, sí, la Alegría, marinada de sueños
En un océano que se acuesta bajo mi paisaje en claror.
jueves, 8 de abril de 2010
lunes, 5 de abril de 2010
Silueta y espejo.
Déjame tu sonrisa en esta primavera larga...
Leve e indecisa, trémula de aire bueno,
Apenas esbozo de almendros que se abren,
Manos que esperan, voz que balbucea.
Mirada aún no detenida en la suavidad de la tarde,
A punto de rasgarse si alguien hiere mágico hechizo,
Te ríen los ojos aunque no te vea: como la luz de luna
Que te acaricia de noche aunque no la veas.
Déjame tu sonrisa en esta primavera larga...
Refléjame en la silueta como espejo de agua.
Leve e indecisa, trémula de aire bueno,
Apenas esbozo de almendros que se abren,
Manos que esperan, voz que balbucea.
Mirada aún no detenida en la suavidad de la tarde,
A punto de rasgarse si alguien hiere mágico hechizo,
Te ríen los ojos aunque no te vea: como la luz de luna
Que te acaricia de noche aunque no la veas.
Déjame tu sonrisa en esta primavera larga...
Refléjame en la silueta como espejo de agua.
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