Quizá nunca tus manos, ni tu sombra,
Ni acaso tu eco...
Sí tu sonrisa.
Esa me pertenece.
Entera.
Jardín secreto donde residimos.
miércoles, 13 de enero de 2010
sábado, 9 de enero de 2010
Hiedra
La piel de siglos ya conoce los signos...
Las grietas, rozaduras, rasguños apenas.
Apenas visibles, imperceptibles...
Ni siquiera duelen, se inventa la excusa...
Y en el jardín recoleto, olvidado, dormido
Llueve sobre mojado.
Hasta que una noche sin viento
Se advierte latiendo la cicatriz.
Y se anegan las dulcísimas hojas de la hiedra.
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